La yegua
Buenos días, mi vida. Qué preciosa estabas. Bueno, igual que todos los días. Y ahora me puedo permitir decírtelo porque está todo claro. Además es que me mantengo y me reafirmó en que me gustarías con cualquier aspecto, porque te miro y aunque evidentemente me gustas, no veo nada más atractivo que mi que realmente no puedo percibir sólo mirando. Pero es que además de ser perfecta por dentro, también lo eres por fuera. No te cambiaría absolutamente nada en ningún aspecto. Siempre evito los comentarios sobre el físico de las personas, pero evidentemente no eres cualquier mujer, eres la mía. Y no lo digo yo, lo dices tú. Porque cuando he dicho que habría una maravilla del mundo casada conmigo no has pensado en nadie que no fueras tú misma. Y yo tampoco, ni me casaría nunca con nadie más. He tenido mucha suerte de encontrarte. Nunca había tenido y me ha venido toda de golpe. No sé cuántas veces te encontré antes ni cuántas me tocará hacerlo después. Sólo sé que estaré contigo siempre ...