Los miedos
Supongo que me tocas estos temas porque son importantes y sensibles. Pero también porque es la parte que hay que conocer de alguien, lo que siempre me da un poco de esperanza en que quieres hacerlo.
Me hace pensar en que te gusta que te muestre la cara que nadie ve, y supongo que si lo hace alguien que no te importa nada, te da igual. Así que con el reflejo ese de la vela que a veces creo ver, voy a volver a abrirme y a desnudarme para ti.
Evidentemente como miedo principal, cualquier cosa que le pase a las personas que amo. Yo no sé amar a medias ni quiero saber hacerlo así que eso siempre está por encima. Pero hablemos de mí.
Mi mayor miedo es morir sola. Literalmente. Por eso todos los intentos de suicidio me han costado un montón. Me da pánico no tener a nadie a quien mirar a los ojos, nadie que me dé la mano. Creo que me valdría incluso un desconocido, pero no quiero irme sola.
Supongo que por eso siempre recojo cualquier animal que está a punto de morir. No porque a mí me guste tener una paloma en casa a la que le quedan dos días, ni porque sea agradable tener un conejo con los órganos fuera entre los brazos. Simplemente porque creo que ante algo tan desconocido y tan fuerte como la muerte, (casi) todo el mundo merece un poquito de amor. Puede que incluso sea la única muestra de amor de su vida que recuerden, y eso es muy importante para mí. Respeto a la intimidad y la conexión del momento y todos los sentimientos que provoca y acompaño lo que puedo en ello.
Tengo esto muy interiorizado y he aceptado que tengo muchas posibilidades de que este miedo se cumpla.
De hecho, cuando en un concierto sonaba "El incomprendido", yo he cantado esa canción llorando mientras había una explosión de confeti y tenía que estar dando saltos y tratando de que nadie lo notara.
Aquí te diría que, como funciono por canciones, te leas la letra de "Hope there's someone" que es exactamente lo que pienso acerca de mi muerte.
Otro de mis miedos soy yo. Lo que han hecho conmigo que se ha convertido en lo que han hecho de mí. Tengo pánico al día que ese señor que vivía conmigo de pequeña vuelva. No por lo que pueda pasarme a mí sino por lo que soy capaz de hacer.
Hace años, cuando salió de prisión, tuvo un par de momentos de intentar buscar y de hecho alguna vez me encontró. Pero sólo para intimidar, para dejar algo en el coche o para que le viera desde arriba trabajando cuando no puedo hacer nada. Lo hubiera matado de la peor manera que se me ocurriera. Todavía lo haría si no hubieses aparecido tú. Ahora me comería toda la rabia y todo el orgullo por ti. Ya te dije que amo más de lo que odio.
Pero puestos a confesar, como siempre acabas conociendo la peor parte de mí; yo ya me he vengado un par de veces. Nadie lo sabe. Es algo que está en mi cabeza, y ahora en ti.
He buscado a las personas que me forzaron en mi propia casa y les he hecho daño en la suya para que tengan miedo a estar ahí, para que vivan con el nudo en el estómago de no saber si llegará alguien a dejarte hecha una mierda una vez más. Aun así siempre será más cómodo limpiar el suelo que las sábanas. Lo hice a cara descubierta. Dos no denunciaron nada. El otro declaró que habían sido un par de hombres.
Te puedo dar muchos más detalles si los pides.
De ahí me vienen otros miedos. De la infancia se me han quedado ataques de pánico por simplemente romper un vaso en casa. Y eso que no me da miedo que me puedan hacer nada. Si me han pegado, me han violado, me han atado, quemado, cortado, roto huesos, incrustado la cabeza en la pared o el radiador, dejado tuerta y en coma; qué podrían hacerme que no me hayan hecho ya. Pero el cerebro me bloquea y me deja tirada en el suelo, llorando, temblando y con una sensación horrible.
Te lo definiría con una canción también. Dragón, de Lola Índigo. Creo que es la que más define mi vida.
Y otro de mis miedos y que nadie conoce es el no ser capaz de disfrutar nunca. Yo puedo follarte de todas las maneras que te imagines, pero nunca me dejo tocar. Nadie se ha preocupado demasiado por ello porque no le he importado a nadie. Y siempre he tenido claro que todo eso se cura con amor, pero tampoco lo ha habido nunca. Y como no sé si lo habrá, tengo miedo a eso. Aunque no te puedo negar que lo he imaginado muchas veces desde que te conocí. Y realmente no me siento del todo bien con ello, porque como no sé lo que puedes pensar o sentir tú, a veces me doy un poco de asco cuando te pienso de esa manera. Así que bueno, lo siento muchísimo, por si te he ofendido al imaginarnos así. Lo he intentado evitar muchas veces pero no todas lo he conseguido.
Esto me recuerda a que tú me has traído muchas cosas increíbles, pero también muchos miedos nuevos. Y el más fuerte, como con toda la gente que quiero, todo lo que te pase a ti. Que por cierto, espero que todas las citas medicas estén yendo bien.
El principal, no sentirme nunca lo suficiente para ti. Que eso creo que no lo voy a perder nunca, porque te prometo que esto que ves es lo mejor de mí que he conseguido nunca y aun así me sigue pareciendo una mierda. Y creo que seguirá siempre así.
Otro miedo es el día en el que me digas que me vaya. No así, ya lo sabemos, pero en el fondo nos acabamos entendiendo. Lo respetaré por supuesto, como todo. Pero evidentemente dolerá, por mucho que intente mentalizarme de ello.
Y a ese se suman los miedos de no ser capaz de atraerte porque de verdad que por primera vez no me veo, el de estar haciendo el ridículo...y de ahí derivan también los celos.
No es que me parezca horrible del todo porque siempre te tiene que picar si quieres a alguien; y de hecho ojalá los sintieras tú también por mí, pero al final lo gestiono fatal, como casi todo. Y sinceramente, preferiría sentirlos por cualquier otra persona que no me inspirara la desconfianza que me da el guindillas. Pero bueno, seguiré siendo igual de desastrosa seguramente porque al final se me escapa saber lo que piensas, a pesar de que me digas que no hay competencia; porque cuando estoy mal pienso que no lo hay porque no te gusto nada yo tampoco. Soy un asco. Aunque ya estoy en Madrid, que tenías que saberlo porque te preocupas. Y me gusta que lo hagas.
Porque a lo que no tengo miedo es a cagarla contigo, porque te quiero y porque no me gusta nadie más. Y aunque no tenemos nada y puedo hacer lo que quiera, donde se demuestra el amor es cuando elegimos no hacerlo desde la libertad.
No me da miedo esperar, sé que mi abuelo tardó mucho más que 3 meses en conquistar a su esposa. No tengo miedo a nada si tú estás. Pero no sé si quieres estar y he descubierto que las dudas también me dan miedo.
No te imaginas cuánto te quiero. Y creo que yo tampoco.
הטמעת בי פחדים חדשים, אבל גם נתת לי את התרופה לכל הפחדים שהיו לי 💜
Comentarios
Publicar un comentario