El hogar
No estoy bien anímicamente, y mañana tengo que ir al médico. La verdad es que no te sé decir si quiero que me digan algo bueno o algo malo. No sé por qué siempre cuento todas estas mierdas ahora, pero han cambiado muchas cosas este año.
Me sigo sintiendo insegura. A veces pienso una cosa y dos minutos más tarde pienso exactamente la contraria. Y me duelen las cosas, no sé ni cómo expresarlo y reacciono mal. Y no tengo nada con lo que justificarlo porque no te puedo reclamar nada sin ser nada. Y no sé qué hacer. Lo siento muchísimo. Pero evidentemente sentir celos por alguien que, fingiendo las mismas bromas todos los días sólo te llama gorda y guarra y pretende follarte y controlarte, es difícil. Todavía más cuando parece que te gusta, porque si es así tendré evidentemente que cambiar de estrategia o de objetivo. Y si esa es la personalidad que buscas para compartir tu vida, yo no pinto nada más aquí.
Pero luego antes de irte, cuando te he dicho que te quiero y me has respondido, ha sido otra burbuja de oxígeno para mí. Lo mismo no era un mensaje para mí, pero me ha servido igualmente. Así que ahora que he acabado todas las reuniones puedo pararme un rato ahora a contarte sobre el lugar en el que quiero vivir. Han ido muy bien por cierto. Supongo que me ayudan tu olor, tu voz antes de entrar y lo muchísimo que te quiero. Porque seguramente lo estoy haciendo horriblemente mal, pero te quiero.
Tengo una casa en un pueblo de Cantabria, junto al paseo marítimo. Muy bonita por fuera, y la verdad es que acogedora por dentro también. Abajo tiene toda la vida común y en el piso de arriba, las habitaciones. Allí también tengo un local enorme en el que guardo el barco. Podrías coger las llaves sin problema cuando te apetezca ir al norte. No tengo nada en Galicia, pero podría solucionarlo en un par de días.
La casa que hay en Israel también es mía. No me gusta considerar que algo es sólo mío, pero hablamos de lo que dicen los papeles. Está en una ciudad del sur, muy turística para los habitantes del país llamada Eilat. Es un lugar tranquilo y muy agradable, pero ahora mismo a mi madre no le hace gracia que vaya.
Y tengo que confesar que me compré un piso muy pronto, técnicamente en cuanto pude hacerlo, ya que era un buen momento para comprarlo. No tengo hipoteca ni nada, está pagado del todo. Ya sé que vas a pensar que tengo mucha suerte. Yo no lo pienso, porque ni así evito que le digas al otro que te alquile la suya cuando la tenga.
El piso no está mal, y de hecho diría que está muy bien. Pero igualmente no lo uso demasiado. El centro de Madrid es un buen lugar para los negocios, pero no para dedicarle toda mi vida.
Además la gente pensará que soy imbécil pero le doy pocos usos más que estar sola. Lloro, sufro, me aislo y pienso. Y de vez en cuando viene mi familia o algún amigo. Sólo amigos. No follo en ese lugar, igual que no me he drogado nunca ahí. Un hogar tiene que tener recuerdos de los que no nos arrepintamos.
Supongo que lo venderé cuando encuentre a alguien si eso pasa. No voy a tener una familia en ese piso y ahora vale mucho más que cuando lo compré. Me pasará como con la furgoneta. Una vez más toda mi vida se acabará reduciendo a sacar un beneficio por algún lado para intentar tapar que el objetivo real nunca se consiguió. Como cuando me las tiro a todas para que parezca que alguien me quiere por un tiempo. Reconozco que lo hubiera hecho hoy si no tuviese la duda de que tú puedas tener algún tipo de sentimiento hacia mí.
Aunque no me parezca algo viable ahora, tengo que reconocer que siempre tuve claro cómo quería mi casa en el futuro. Pero no me sale rentable tenerla estando sola. Si no existe nadie más y cada día estoy con una, seguiré tirando de hoteles o de donde ellas quieran.
Si alguna mujer quiere casarse conmigo algún día compraré una parcela, seguramente en algún lugar bonito donde a ella le pueda hacer ilusión. Con piscina y una huerta para poner fresas, tomates y alguna mierda más.
Y árboles, porque la casa en el árbol siempre había estado en mis planes también. Haré un establo de madera grande, con capacidad para meter todos los animales que me deje tener.
Un garaje, unos columpios y también una zona cubierta, como un porche para poder comer cuando haga bueno. Y un asador. Y una cosa que tenemos en casa que son como pequeñas casetas para que si algún animal que se cuele al jardín lo necesita como refugio, lo use.
Una casa grande, con bastantes ventanas, incluso una en el tejado para poder ver las estrellas.
Con habitaciones suficientes para nosotras, los niños y para que venga la familia de visita. Y un salón amplio, luminoso, con una pantalla enorme y sofás cómodos. Todo decorado por mi esposa, porque seguramente yo sea un desastre. Más de un baño, para que no cualquiera entre en el nuestro, que tiene que tener una bañera con hidromasaje.
Una cocina enorme con todos los instrumentos y electrodomésticos que se me ocurran, en materiales buenos y con una nevera grande también.
Una sala para hacer ejercicio. Básica, tampoco mucho, pero querré mantenerme seguramente en cuanto me empiecen a caer años y no salga a correr y saltar como ahora. Seguramente la use más para bailar que otra cosa. Y una sala de juegos. Con todos los juegos de mesa, libros, las máquinas recreativas que les gusten y juguetes.
Quiero poner el piano pero no sé dónde. Y fotos. Me gusta a e no todo sea digital y en las casas haya fotos.
Y un ascensor, que nadie lo piensa pero todos nos hacemos mayores y tenemos imprevistos y me parece de lo mejor que tiene mi madre en casa.
Y lo más importante de mi casa, la ketubá de mi boda que estará en la entrada, para que todo pase por ella y para que nunca me permita abandonar ese lugar si intento salir ni se me olvide valorar lo que construí cada vez que entre.
Suena demasiado bonito.
Ojalá en algún momento entendieras que todo me parecería bonito porque en todos los escenarios posibles pienso en ti. Y dormir en la calle me parecería una buena opción si estás. Que dicen que el hogar está donde está el corazón, y eso significa que voy a viajar donde tú vayas durante mucho tiempo.
La realidad si pienso con la cabeza es que seguiré sola en mi piso, que tendré las 3 habitaciones que tengo ahora y que será una casa demasiado grande para mí sola y quien venga a ocupar el lugar de Canela.
Que también tendré una casa en el pais más odiado del mundo a la que nunca nadie me acompañará. Que igual que nunca presentaré a nadie a mi familia, nunca meteré a ninguna tía en ninguna propiedad, porque para eso hay muchos sitios y después de ti no quiero hablarles de nadie más.
Y que conoceré muchas casas y hoteles, y muchas botellas y muchas pieles. Y que nunca me olvidaré de ti, ni de cómo me enamoré de una mujer a la que nunca conocí, ni de cómo te llevaste los trozos de mi corazón que quedaban.
תמיד יהיה לך מקום בבית, איפה שאני אהיה, כי לעולם לא אוכל להוציא אותך מהלב שלי 💜
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