Dudas
Hoy me has preguntado si estaba segura de si volvería a elegir lo mismo o si tenía dudas. Y de alguna manera las dos sabemos que me has preguntado si volvería a elegirte a ti, aun cuando en ningún momento he tenido la posibilidad de hacerlo.
La verdad es que tengo dudas de todo. Prácticamente desde que nací he tenido dudas, incluso de si debería haberlo hecho; porque alguien que desea tantas veces y con tantas ganas morir, seguramente preferiría no haberlo hecho.
Dudo de quién soy, de por qué me ha tocado a mí vivir todas esas mierdas, de si alguna vez alguien me ha querido, de si valgo para algo. Dudo de qué ponerme cada mañana, de cómo peinarme, porque yo no estoy preciosa con todo como tú. También tengo dudas sobre qué maquillaje usar o si simplemente debería no ponerme ninguno, como si la máscara que llevo siempre fuera física.
Dudo de lo que sientes, de si piensas en mí por un rato alguna vez, de si me miras igual que yo desgasto tus vídeos, de si hay alguien que lo hace mejor que yo y te hace dudar a ti. Dudo de tu forma de verme y de lo que tengo que hacer, de lo que esperas de mí, de si te gusto o de si tengo que alejarme. Y a las dudas se suman los celos. Por eso no paro de cagarla.
He dudado siempre de si he sido una buena hija e incluso de si he sido una buena hermana, a pesar de que todas las señales posibles me dicen que sí. Dudé siempre sobre qué debía contar y qué no y al final nunca conté nada. He dudado muchas veces de si alguien que no fueras tú en este momento debería saber que me han forzado un montón de veces o que he follado muchísimo en mi vida y nunca he tenido un orgasmo. Y nunca nadie más que tú lo supo.
De hecho acabo de dudar si debería escribir eso porque voy a pasar muchísima vergüenza otra vez. Y dudo incluso de por qué debería sentirla.
Dudo de mí como mujer, como profesional, como persona. Y sobre todo, desde hace un par de meses, de si soy suficiente para ti.
Pero nunca he dudado de ti. Y por eso te quiero como eres. Con tu tranquilidad, con tu paciencia y tú forma de verlo todo. Te quiero porque brillas de una manera diferente a los demás, suenas en una frecuencia distinta y porque me volviste loca desde el primer segundo sin ni siquiera intentarlo. Te quiero con esa seguridad que me das, que me huele a casa.
Te quiero con todo lo que lleves detrás y todo lo que venga. Con tu familia, tu dolor, tus buenos sueños y tus pesadillas, y con tu manera de picarme y de decirme que fluyamos.
Amo que seas tan responsable, tan fuerte, que no me dejes saltarme las normas pero que me hagas pensar para que siempre encuentre una forma de llegar a ti sin hacerlo, e incluso que cada día las señales me parezcan contrarias. Amo cada parte de ti, y a ti.
Te quiero por tu risa, por tu mirada, por el calor que transmites. Y porque quiero que aprendas de mi hermana lo mejor para pedirme que cocine, que me hagas un flan horrible y quemes media cocina y que no me aguantes porque me compro todos los productos con el cartel de Novedad o te hablo de los extraterrestres cuando bebo.
Te quiero porque a tu lado todo es más bonito. Y porque quiero que el mundo sea un lugar precioso para ti. Y porque te voy a llenar de regalos con pegatinas de fechas y pueblos, y aunque sea una tontería te va a encantar como me encantas. Y sobre todo, porque te va a costar muchísimo encontrar a alguien que te quiera como yo. Y no acepto que te conformes con menos.
Y te quiero porque te tengo que querer, porque es parte de mi vida aunque a veces (y casi siempre) no lo entienda.
Pero no lo cambiaría nunca. Y aunque me duela no cambiaría ni la forma, ni el momento, ni el lugar. Simplemente porque tiene que ser así. Porque la vida ha decidido que eres tú, porque le llevo una piedra y una rosa a la tumba a mi abuelo y él también me dice que eres tú.
Quiero que vengas a esa boda conmigo. A esa y a todas. Y a la nuestra. Y que la vida me sorprenda, como tú dices. Y que me descontroles todo, como ahora. Y también que sigas riéndote mientras ves cómo se me descontrola.
Quiero dejar de pensar tanto. Y no decirte la quinta respuesta de todo. Tampoco puedo contestar que quiero follarte tres veces al día, que cualquier pelo me viene perfecto, que te miro las manos deseandolas, que imagino tus uñas en mi espalda y que si te mandan a la cocina conmigo se me ocurren muchas formas de que se nos olvide hacer la cena. Aunque reconozco que me encantaría decírtelo.
Y me encantas tú. Y como me siento contigo. Y saber que ayer compré esa mierda pero busqué mirarte a ti para evitarlo. Que quería irme pero soy incapaz. Me he enamorado de no querer ser tu amiga, de no ser capaz de serlo. Porque quiero seguir amenazandote con un futuro conmigo y por un segundo, sentir que es posible.
Hoy también me has dicho que tienes el ánimo justo. Pero recuerdo que te pasó exactamente lo contrario cuando me leíste por primera vez y viste esa palabra en el espejo. Esta nunca la subí porque me parecía feo hacerlo así de primer impacto y porque la verdad es que otra vez me pudo la puta vergüenza. Y si me ganan el miedo y la vergüenza al final nunca te voy a poder demostrar todo lo que siento. Y nunca voy a poder darte la gasolina que mereces, y está claro que nos hemos conocido para algo. Y por lo menos quiero hacerte un poquito más feliz de lo que eras antes de conocerme.
Y una de las cosas que hacen más felices a las personas es tener a alguien que siempre te tiene presente, alguien que busca una manera de que sonrías y que hace cosas que para otros pueden parecer estúpidas pero para ti significan mucho.
Así que bueno, espero que esto aunque sea una tontería te remueva el corazón un poco. O tal vez ser capaz de pasarte una del millón de mariposas en el estómago que me haces sentir tú siempre.
Te quiero. Mucho y cada día más.
אם יופיע עב"ם, נגיד להם לקחת אותנו איתם, אבל ביחד.💜

Comentarios
Publicar un comentario